Si, no todo va a ser negativo en esta vida. Esta vez quisiera recomendarles que visiten este singular mercadillo.
Eso es, un mercadillo donde pueden encontrar lo típico: papas, fruta, hortalizas... ¡cositas de la tierra, vaya!
Aunque sin duda, lo mejor es el trato recibido, tanto en los puestos como, especialmente, en la cafetería. Seguro que todos hemos oído hablar de lo típico que es en algunos lugares de la península el que te acompañen de una tapita cuando pides una caña. ¿no? Y hemos dicho todos: ¿por qué razón no lo harán aquí? Pues bien. Si lo hacen. En el mercadillo de la Esperanza.
El otro día, al acabar de caminar con la perrita por alguna pista de Las Lagunetas, me dió por parar en el mercadillo para comprar un par de kilitos de papas. Como el día estaba bueno y veníamos algo cansados me dió por pedirme un quinto de dorada. Estaba de vicio. Fresquito. Qué les voy a contar que ustedes no sepan... Ya una vez estaba sentado en la mesa, vino el chico que me atendió y me dejó un platito con una simple rebanada de pan con un fisco de tortilla en el medio y una aceituna. Todo eso bien aguantado con su correspondiente palillo. No era más que un fisco, pero la perra y yo lo agradecimos como si de una tortilla completa se tratara.
Nada, ya con eso me ganaron de cliente para cada vez que pase por el lugar. Tanto es así que ayer mismo se volvió a dar la circuntancia del paseo por Las Lagunetas. Esta vez íbamos todos. Al subir, nos dió por pararnos en el mercadillo para tomar café, que no habíamos tomado todavia. Nada, nos sentamos, pedí en la barra un cortado y un barraquito. Una vez estábamos en la mesa nos trajeron un platito con dos churros. Uno pa' cada uno. De nuevo, un detallazo.
Bueno, todo este rollo para recomendar que se acerquen un día al mercadillo y le den vidilla a la gente de aquí. Que está muy bien comprar un saco de papas por 9,90 en el centro comercial, pero si la crisis nos lo permite de vez en cuando, no estaría de más comprar unas papitas a la gente del campo de aquí, que se desloman plantanto, regando, y cuidando las cosechas. Y encima, te tratan de escándalo.
Lo dicho, un saludo.
1 comentario:
Y el hombre quería darnos más churros, pero el Dani se negó. Baaaah.
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